
Gigantescas concesiones y millonarias inversiones hacia una ciudad y un habitante que mas que ganar pierde, pierde en su estándar de vida, de quedar sumido al cemento y restringido del árbol, en donde puntualmente carreteras urbanas son el reflejo de aquel progreso del fin que justifica cualquier medio y por ende nos pasa a llevar al ciudadano que observa su entorno, que se mueve bajo una mirada, la cual se deprime en los golpes hacia ella.
En Chile tenemos grandes ingenieros que construyen enormes obras, pero también tenemos magníficos arquitectos, urbanistas y paisajistas, los cuales no aparecen, porque ellos mismos no quieren aparecer. Hoy la lucha (de buena manera) es a que el arquitecto sea el protagonista, él quien firme los planos de puentes, túneles, carreteras, etc... y él quien coloque su arquitectura en conjunto con el trabajo del ingeniero y paisajista; si estas obras no nos sacuden y no causan un despertar para arquitectos, como también para el habitante, entonces ¿Que tendrá que pasar para que intervenga y aparezca el arquitecto, urbanista y paisajista?
La fisonomía de la ciudad cambio para no volver atrás, se pasó a dejar de lado todo el contexto y el más importante... al habitante el cual todavía no logra ver la transformación en la cual se involucro "su ciudad".
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